Esta herramienta se ha utilizado durante mucho tiempo, pero no es la más indicada para una buena perforación. ¿Por qué?
La pistola para piercing se originó en la década de 1970 como un método más rápido y aparentemente menos doloroso en comparación con las perforaciones manuales con agujas. Fue diseñada inicialmente para perforar los lóbulos de las orejas en entornos de perforación rápida, como centros comerciales. Sin embargo, con el tiempo, se ha cuestionado su seguridad y eficacia en comparación con las perforaciones tradicionales realizadas con agujas, que son preferidas por muchos profesionales de la perforación debido a su precisión y menor riesgo de complicaciones.
Algunos puntos negativos asociados con el uso de pistolas para perforaciones pueden incluir mayor riesgo de traumatismo tisular, mayor probabilidad de inflamación y dificultad para esterilizar completamente la pistola. Además, las pistolas pueden causar más molestias y tiempo de cicatrización prolongado en comparación con las perforaciones realizadas con agujas. Es fundamental considerar estos aspectos antes de decidir el método de perforación.
Los efectos adversos asociados con el uso de pistolas para perforaciones pueden deberse a varios factores clínicos. En primer lugar, las pistolas aplican presión mecánica al tejido, lo que puede resultar en más traumatismo tisular que las perforaciones manuales con agujas. Este traumatismo adicional puede aumentar el riesgo de inflamación, hinchazón y complicaciones durante el proceso de cicatrización.
Además, las pistolas para perforaciones no proporcionan la misma precisión que las agujas, lo que puede afectar la colocación exacta del piercing y aumentar el riesgo de irregularidades en la perforación. También, las pistolas pueden generar más fuerza al atravesar el tejido, lo que puede contribuir a una recuperación más prolongada y a un mayor riesgo de formación de queloides o cicatrices elevadas.
La gran mayoría de las pistolas perforadoras o similares no se pueden limpiar ni esterilizar adecuadamente, lo cual puede suponer contaminaciones cruzadas.
El tamaño de los pendientes usados es universal, lo cual es bastante peligroso, ya que no todas las orejas son iguales.
En resumen, los efectos adversos clínicos de las pistolas para perforaciones están relacionados con el mayor traumatismo, la falta de precisión y la posibilidad de complicaciones durante el proceso de cicatrización.
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