Empecemos por el principio.

Todos sabemos que las perforaciones corporales no son algo “moderno”, ni siquiera de nuestra época o de hace algunos siglos.

Las perforaciones corporales llevan acompañando al ser humano desde hace miles de años.

Los motivos varían y dependen de cada época y de cada región, de cada cultura, y de cada persona. Unas veces fueron hechos con motivos tribales, de pertenencia al grupo, otras veces fueron hechas con motivos rituales, ya fuera el paso a la edad adulta, una hazaña guerrera o cazadora, por motivos tradicionales, meramente estéticos…

El caso es que es una práctica que se ha dado en los 5 continentes, (y Oceanía) y que desde hace miles de años nos ha acompañado hasta el día de hoy.

Bien, pero… ¿Cuál fue la primera vez que un ser humano se perforó? 

¿Hace 1000 años?, ¿5000?, ¿más?

Hasta la fecha, la pieza más antigua encontrada que se cree que fuera utilizada en una perforación, es un hueso de canguro, encontrado por la arqueóloga australiana Sue O´Connor, en la región de Kimberley, en Australia.

La arqueóloga australiana Sue O´Connor

Las hipótesis dicen que al llegar a Australia, se encontraron con los huesos de canguros, que son fáciles de conseguir, duros y fuertes, lo que los convertía en los sustitutos perfectos del marfil…

Kimberley, la región Australiana donde fue encontrado el hueso. A la derecha imagen de un aborigen portando un septum muy similar a la pieza encontrada

Pieza de hueso, que podría tratarse del “piercing” más antiguo encontrado hasta la fecha. Se pueden observar los restos de Ocre rojo en su superficie.