¿Quién es Michaela Gray?

Si Jim Ward y Fakir Musafar son los padres de las perforaciones corporales modernas, Michaela Gray debería ser la madre.

Afirmación contundente pero irrebatible si conocemos un poco más acerca de esta mujer a veces desconocida en nuestra comunidad, y a veces olvidada en nuestra industria. 

Michaela era una joven estudiante en Sarah Lawrence, una universidad privada dedicada  a las artes liberales de Nueva York  cuando conoció a Jim Ward en Nueva York en el 91.

Por esa época, a Michaela ya le llamaban la atención las perforaciones corporales, de hecho, llevaba un par de años perforando a compañeras de universidad junto a su novia de aquel entonces, pero tras conocer a Jim decidió mudarse a San Francisco y ser aprendiz en Gauntlet.

Después de un tiempo y buscando su certificado de Master Piercer, Michaela emprendió un proyecto (algo obligatorio en aquella época para tener el título)  para intentar crear una red de estudios que  estuvieran dispuestos a trabajar junto a legisladores y responsables de la salud, para de algún modo, regular las prácticas seguras en las perforaciones corporales.

Michaela que era una joven entusiasta, llevaba también otros importantes proyectos y aunque, por aquel entonces algunas de sus posturas ya chocaban con algunos de sus compañeros,  Jim Ward decidió contratarla como asistente personal. 

Gracias a eso pudo continuar trabajando en esos proyectos, uno de los cuales sería la semilla de lo que más tarde se materializó como la Association of Professional Piercers (APP). 

En el año 94 una ley que pretendía regular las perforaciones, los tatuajes y el maquillaje permanente (Assembly Bill 3787) estaba a punto de ser aprobada y un grupo de perforadores empezaron a trabajar de manera conjunta para tratar de pararla.

Entre esas personas se encontraban nombres como Vaughn, Raelyn Gallina, Blake y Kristian White de Nomad, y algunos otros perforadores.

Michaela habló en nombre de la industria durante una de las audiencias del proyecto de ley, y también hizo varias entrevistas de televisión. Finalmente la ley no se aprobó.

Lo que comenzaron como unas reuniones para tratar de parar el proyecto de ley, acabó tomando forma, y materializándose en la formación de la Association of Professional Piercers, (APP).

Michaela fue la primera presidente de la asociación, desde 1994 hasta 1997, cuando pasó a ocupar el cargo de enlace internacional.

En esos años también trabajó para la revista de la asociación, The Point, y fue co-editora de PFIQ (Piercer Fan International Quarterly) lo que le dio la oportunidad de poder guiar a la revista desde posiciones basadas casi exclusivamente en la escena leather/gay masculina hasta un enfoque mucho más femenino.

También desarrolló con Jim Ward un plan de entrenamiento para los perforadores de Gauntlet, y acabó siendo la directora del mismo.

Junto a Jim Ward también, escribió el manual Responsible Body Piercing.

En el 98 recibió el certificado de  reconocimiento en memoria de Jack Yount  de la APP por su inestimable labor por promover la excelencia en las perforaciones corporales.

Pero como no todo iba a ser un camino de rosas, muchos de sus puntos de vista chocaron con los de otros perforadores y finalmente se alejó del mundo de las perforaciones corporales. 

Años más tarde afirmó: «abandonó la industria debido a una misoginia grave y persistente y una falta de respeto por la historia y los ancianos de la perforación».

Volvió a la escuela de diseño de vestuario y se graduó del Fashion Institute of Design and Merchandising (FIDM) en Los Ángeles.

En 2005, la APP otorgó a Michaela un premio Lifetime Achievement, afirmando que “su trabajo para asegurar la estabilidad de la APP en ​​los primeros días fue fundamental para su supervivencia”.

Sin duda es una figura muy importante en nuestra industria, y a la que le debemos mucho.

Fue una mujer que trabajó incansablemente durante años, colaboró para crear la APP, trabajó para que The Point viera la luz, siempre con las perforaciones corporales seguras como meta, y con un enfoque feminista.

¡Muchas gracias Michaela por todo lo que hiciste!